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Estudio básico de esterilidad: ¿qué pruebas son necesarias?

Son muchas las parejas que nos preguntan cuándo deben acudir a la reproducción asistida para tener descendencia. Y nuestra respuesta siempre es la misma. Si tras un año de relaciones sexuales sin protección no se produce gestación natural, recomendamos visitar a tu especialista en ginecología (6 meses si la edad supera los 35). Él te hará los estudios necesarios para encontrar la causa del problema, lo que conocemos como estudio básico de esterilidad.

Es importante tener en cuenta que estos pasos no comienzan con la realización de pruebas o análisis. Antes de nada, lo más importante es intentar determinar el origen de la infertilidad con una minuciosa historia clínica.

Para ello tu ginecólogo te hará las preguntas pertinentes. Intentará averiguar si tus ciclos son normales o no, si has sido sometida a alguna intervención, o si tienes síntomas de alguna enfermedad como la endometriosis, etc. Así mismo, también realizará preguntas al varón, sobre todo si ha tenido alguna infección o en qué consiste su trabajo, por si supone algún riesgo para alteración del semen.

Debes tener en cuenta algo fundamental en el estudio básico de esterilidad. Y es que cuanta más información tengamos de la pareja, más eficaz será esa primera aproximación.

¿Qué pruebas hacen falta antes de un tratamiento de reproducción asistida?

Con todo lo anterior, una vez recabados los datos procederemos a solicitar las pruebas complementarias necesarias para llegar al diagnóstico. En principio necesitamos tres pruebas básicas.

Dos de ellas serán para la mujer. La primera será un estudio hormonal, que se lleva a cabo entre el tercer y quinto día de regla para determinar el correcto funcionamiento ovárico. Y la segunda una ecografía transvaginal, fundamental para ver anomalías anatómicas y evaluar la reserva ovárica. Es decir, el número de óvulos del que dispone cada mujer.

La tercera prueba que solicitamos es para el varón, y se trata de un seminograma básico. Con este valoramos el número, la movilidad y morfología de los espermatozoides, así como una capacitación o REM, que nos ayuda a saber cuántos espermatozoides son realmente capaces de fecundar. Si esto resulta alterado, estaría indicada la realización de un segundo análisis por la gran variabilidad que existe en los parámetros del semen. El seminograma permite tomar la decisión de proseguir o no con el estudio del varón, y orienta hacia la técnica de fertilidad a utilizar.

Otras pruebas diagnósticas del estudio básico de esterilidad

Opcionalmente y dependiendo del resultado del seminograma, o en función de nuestra sospecha clínica, podríamos realizar una radiografía de trompas o histerosalpingografía. Esta prueba radiológica iría destinada a valorar el correcto funcionamiento de las trompas de Falopio, órgano donde se produce la unión entre óvulo y espermatozoide.

Con todos estos resultados en URE Centro Gutenberg somos capaces de diagnosticar la mayoría de los problemas reproductivos. Y, en consecuencia, te podemos ofrecer distintas opciones para tu tratamiento de fertilidad.

Eso sí, hay que tener en cuenta que en ocasiones los resultados son completamente normales. Esto se debe a que con las pruebas a veces no se puede identificar la causa concreta que produce la alteración reproductiva. Sin embargo, esto no impide la realización de un tratamiento que resulte exitoso y permita conseguir el embarazo y un niño sano en casa.