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Reserva ovárica y Reproducción Asistida: qué es y cómo la diagnosticamos

 

Cuando hablamos de fertilidad femenina, hay un término muy importante que toda mujer debe conocer. Se trata de la reserva ovárica, algo fundamental cuando buscas ser madre.

En este artículo queremos detenernos en explicarte qué es la reserva ovárica, y por qué se trata de algo vital en reproducción asistida, ya que marcará la evolución de un tratamiento de fertilidad u otro. Sigue leyendo y te lo contamos.

 

¿Qué es la reserva ovárica?

Definimos la reserva ovárica (RO) como el número de óvulos que una mujer posee en un determinado momento de su vida.

Esto significa que se trata de un concepto variable en el tiempo, ya que la población de ovocitos sufre un descenso continuo desde el nacimiento, hasta que se termina agotando por completo. Ahora entenderás mejor por qué insistimos tanto en que la edad de la mujer influye en su fertilidad para ser madre

 

¿Cómo diagnosticamos la reserva ovárica?

Existen distintos tipos de test para determinar la cantidad de ovocitos. No obstante, son particularmente dos los que han mostrado una clara superioridad frente al resto. Nos referimos al recuento ecográfico de folículos antrales, y a la determinación en sangre de la hormona antimulleriana (AMH).

El recuento de folículos antrales consiste en hacer una ecografía transvaginal entre el segundo y el quinto día del ciclo, para saber cuántos hay. Una reserva óptima estaría entre los 6 y los 8 folículos por ovario.

Por su parte, la determinación en sangre de la hormona antimulleriana consiste en un análisis que se debe hacer también entre el segundo y el quinto día del ciclo. Su valor debe estar entre 0,7 y 3,5 ng/ml para hablar de una reserva ovárica normal.

 

¿Qué relación tiene la reserva ovárica con la fertilidad de la mujer?

La reserva ovárica es un factor de suma importancia en la fertilidad de la mujer, condicionando tanto su capacidad natural para conseguir la gestación, como los resultados de los tratamientos de reproducción asistida. Respecto al óvulo, los conceptos de número y calidad no son equivalentes, pero sí se encuentran estrechamente relacionados.

En términos generales, consideramos que hasta los 30 años la mujer posee una buena cantidad y calidad ovocitaria. ¡Este es su periodo más fértil! A partir de ese momento se produce un empeoramiento progresivo de esta capacidad, que se hace más evidente a partir de los 35 años, y se muestra de forma dramática a los 40.

Además, existe un porcentaje importante de mujeres donde este descenso de la reserva ovárica se produce a mayor velocidad. Esto puede ser por la propia naturaleza de su ovario (menor número de óvulos desde su nacimiento), o por la presencia de diversas circunstancias que lo dañan. Un ejemplo de esto último son determinados hábitos nocivos para la fertilidad, que conviene evitar, pero también casos como cirugías, quimioterapia, radioterapia…

Como imaginarás, esta situación conlleva el adelantamiento en la edad de la menopausia (menopausia precoz o fallo ovárico prematuro) y, por tanto, la imposibilidad temprana de ser madre con óvulos propios.

 

Por todo esto, en URE Centro Gutenberg consideramos la valoración de la reserva ovárica como un punto importante en una revisión ginecológica en mujeres con deseo gestacional, sobre todo si planean postergar la búsqueda del embarazo más allá de los 34 años.

Un resultado deficiente debería ser tenido en cuenta a la hora de planificar la maternidad, adelantando el inicio de la búsqueda todo lo posible y quizás acudiendo a la reproducción asistida para ser madre.