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40 años

Que cuarenta años no son nada…

 

El 25 de julio de 1978, en un pueblo al norte de Inglaterra, nació Louise Brown. No sería noticia… si no fuera por cómo fue concebida. Tras muchos intentos, esfuerzo y sacrificio del equipo de doctores conformado por Robert Edwards y Patrick Steptoe, Louise fue la primera niña nacida en el mundo gracias a la fecundación in vitro. Un hecho que abrió nuevas puertas a la esperanza de ser padres, y que hoy alcanza a millones de familias que han cumplido sus sueños gracias a esta técnica de reproducción asistida.

Pero el camino no fue fácil. Más allá del esfuerzo y del logro científico de Edwards y Steptoe, ellos y muchos de los pioneros en medicina reproductiva alrededor del mundo tuvieron que enfrentarse a una sociedad crítica. Muchas veces inquisidora y no preparada para los cambios que el nacimiento de Louise significó.

 

Reproducción asistida en España

Seis años más tarde, el 12 de julio de 1984, llegó Victoria Anna: el primer nacimiento en España, y sexto en el mundo, mediante esta técnica de reproducción. En este caso fue gracias al trabajo del equipo de doctores dirigido por Anna Veiga y Pedro Barri.

A los cinco años de este hito, y once tras el nacimiento de Louise, en la Unidad de Reproducción del Centro Gutenberg vivimos nuestro propio milagro. Fruto del trabajo del equipo de nuestro fundador, el Dr. Manuel Martínez Moya, y de su embrióloga Carmen Segura, en 1989 nace Lorena. Lorena fue nuestro primer nacimiento exitoso mediante fecundación in vitro, el primero también en la provincia de Málaga, y el tercero de Andalucía.

Detrás de cada uno de estos milagros siempre hay una mujer o una pareja, madres y padres al fin, con un sueño perseverante. Llenos de esperanza, de ciega fe y de confianza en el equipo médico a su disposición, volcado siempre en cumplir con la mayor de sus ilusiones: ver llegar a su bebé.

Hasta este 2018, cuando Louise cumple cuarenta años, hemos visto muchos cambios y una continua evolución en los tratamientos de reproducción asistida. Ya son más de ocho millones de niños, en todo el mundo, nacidos gracias a la fecundación in vitro. España, a nivel europeo, es además el país que más nacimientos aporta, según los registros presentados en el último encuentro anual de la European Society of Human Reproduction and Embryology  (ESHRE). Solamente en el año 2015, el 3.8% de los recién nacidos en nuestro país llegaron gracias a la fecundación in vitro (Registro SEF 2015). Hablamos de 15.992 bebés, una cifra que aumenta cada año.

 

Avances en reproducción asistida y tratamientos de fertilidad

Estas últimas cuatro décadas han supuesto numerosos avances en reproducción asistida. Una evolución constante que se ha traducido en mejores resultados y menos complicaciones. ¿Algunos ejemplos?

  • El desarrollo en los medicamentos utilizados en la estimulación de los ovarios, algo vital para mejorar la eficiencia de los tratamientos.
  • Los avances en el laboratorio de FIV, como la microinyección espermática (ICSI): una solución a los problemas masculinos severos.
  • La mejora en las condiciones de cultivo embrionario, lo que facilita el desarrollo de los embriones in vitro y su mejor observación (por ejemplo, el time lapse).
  • La técnica de congelación por vitrificación, que mejoró la tasa de supervivencia de ovocitos y embriones de menos de un 50% a superar el 90% de sobrevida tras la descongelación. Esto abrió las puertas a la preservación de la fertilidad de la mujer ante causas médicas y sociales.
  • El diagnóstico genético preimplantacional (DGP) de los embriones, que ha permitido mejorar el pronóstico en parejas con problemas de aborto de repetición, en mujeres mayores de 38 años y en parejas portadoras de enfermedades monogénicas recesivas. Hoy, con el DGP y los test de compatibilidad genética, se puede evitar la aparición de muchas enfermedades genéticas graves en la descendencia.

 

Estos avances, junto a otros muchos experimentados en reproducción asistida, se han traducido en mejores tasas de recién nacidos, y en tratamientos cada vez más seguros. Así, por ejemplo, hoy en día la tendencia es transferir solo un embrión, disminuyendo el riesgo de embarazo múltiple sin bajar las tasas de embarazo. El resultado es un embarazo evolutivo con mayores posibilidades de terminar con un niño sano en casa. En consecuencia, si hace cuatro décadas la posibilidad de embarazo era casi anecdótica, hoy podemos decir que son mayores al 90%.

 

Reproducción asistida y adaptación social

Por supuesto, la reproducción asistida también ha tenido que adaptarse a una nueva sociedad, y a las transformaciones propias de esta con el paso del tiempo. Hoy enfrentamos el retraso en la búsqueda de la maternidad por razones profesionales o laborales, lo que lleva a un aumento de la edad de la mujer a la hora de buscar un embarazo. Este hecho, junto a la sobrevaloración de los resultados de las técnicas de reproducción asistida, hace imprescindible planificar políticas educativas sobre la población general. Por sus efectos en la pirámide poblacional, el envejecimiento de la población y el menor recambio generacional.

Por otro lado, han aparecido también nuevos modelos familiares, como las parejas de lesbianas o mujeres sin pareja con un fuerte deseo de ser madres. Los profesionales de la salud debemos dar una respuesta responsable, coordinada, segura y en consenso con la sociedad a esta nueva demanda.

 

Ha llovido mucho desde 1978, y se vislumbran cambios científicos importantes en el mundo de la medicina reproductiva, desde el punto de vista genético, biológico y molecular. Debemos estar preparados para estos cambios. No solo como profesionales de la salud, sino también a nivel social, ya que es nuestra responsabilidad como conjunto.

 

Dr. Claudio Álvarez Pinochet

Ginecólogo especialista en medicina reproductiva