Congelación de embriones después de Fecundación in Vitro

Especialistas en reproducción asistida en Málaga | URE Centro Gutenberg

Cuando indicamos un tratamiento de Fecundación in vitro, procedimiento que es complejo, con un alto coste económico y no exento de riesgos, debemos intentar hacerlo lo más eficiente posible sin aumentar el riesgo de complicaciones para la paciente. Para eso estimulamos los ovarios con el objetivo de obtener varios ovocitos, ya que no todos serán maduros, no todos fecundaran, y no todos tendrán una calidad para ser transferidos y tener buenas expectativas de embarazo.

En este proceso el objetivo es tener uno o dos embriones de buena calidad para ser transferidos. Sin embargo, a veces el procedimiento es más eficiente y obtenemos más embriones de buena calidad que los necesarios para transferir: en estos casos es cuando recurrimos a su congelación con la técnica de vitrificación.

Estos embriones congelados servirán para un nuevo intento si no se ha logrado el embarazo, o para buscar una nueva gestación. La Ley vigente también contempla la donación de estos embriones a otras parejas o para investigación, o incluso su destrucción, según sea la situación de cada paciente. Lo explicaremos más adelante.

¿En qué consiste la técnica de vitrificación?

La vitrificación de embriones supuso un antes y un después en medicina reproductiva, ya que aumentó considerablemente la tasa de supervivencia de los embriones tras la descongelación.

Esta técnica, a diferencia de la congelación lenta, es una congelación ultrarrápida,que consiste en someter a los embriones, en pocos segundos, a un cambio brusco de temperatura. No fue hasta el 2003 que fue aprobada por la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM) y ya en el 2005-2006 empezamos a utilizarla en las clínicas de reproducción asistida de España.

Consiste en someter a los embriones a un brusco descenso de temperatura, concretamente a -196º C en un tanque de nitrógeno líquido. Gracias a esta alta velocidad de congelación junto al empleo de altas concentraciones de crioprotectores se evita la formación de cristales de hielo y así, impedir que las estructuras celulares resulten dañadas.

La vitrificación de embriones, o también conocida, como criopreservación de embriones, es hoy día una exitosa técnica con muy buen pronóstico, dada la elevada tasa de supervivencia de los embriones (alrededor del 98% frente al 50% con la descongelación lenta) y a la alta tasa de embarazo que presentan las pacientes que han tenido la posibilidad de congelar embriones.

No obstante, no siempre es posible congelar: podemos hacerlo, aproximadamente, en el 30% de los tratamientos de FIV, y, en entre el 40 y el 50% de los tratamientos con ovocitos donados u ovodonación, cuando existen embriones sobrantes de buena calidad.

Los datos de URE Centro Gutenberg

Nuestra experiencia es la siguiente: el 85% de las pacientes que ha podido congelar embriones consigue su embarazo, ya sea en el tratamiento inicial de FIV (con embriones en fresco) o mediante la descongelación de embriones congelados. Para sacar este dato hemos analizado 1.900 tratamientos, lo que significa que hemos podido dar la enhorabuena en 1.615 casos, al haber logrado el deseado embarazo.

La criopreservación de embriones es una herramienta fundamental que beneficia no sólo a las parejas que no hayan podido conseguir el embarazo con el tratamiento de FIV en fresco, sino también a aquéllas que, tras conseguirlo, desean una segunda gestación. O incluso en casos en los que, por causas médicas, desaconsejamos la transferencia de embriones en fresco (por ejemplo: riesgo de hiperestimulación  ovárica, déficit endometrial, etc.). En estos casos podemos diferir la transferencia de embriones congelados, permaneciendo vitrificados en nuestro banco, hasta que desaparezca la causa médica que impedía la transferencia de los mismos.

¿Qué pasa si ya no necesito los embriones congelados?

A parte de la utilización de los embriones para la propia mujer o pareja para segundos o ulteriores intentos de embarazo, la Ley de Reproducción Asistida contempla otros destinos. Estos son:

  1. La donación con fines reproductivos a otras parejas. Garantizando siempre la confidencialidad y el anonimato.
  2. La donación con fines de investigación. Esta opción requiere siempre del consentimiento expreso de la pareja o, en su caso, de la mujer responsable del embrión para su utilización en el proyecto concreto de investigación, previa información pormenorizada y comprensión de los fines de esa investigación, sus fases y plazos, la especificación de su restricción al ámbito básico o su extensión al ámbito clínico de aplicación, así como de sus consecuencias posibles.
  3. El cese de su conservación sin otra utilización. Esta última opción requiere además de la aprobación del responsable médico del centro, un dictamen favorable de especialistas independientes y ajenos al centro correspondiente, indicando que la receptora de los mismos no reúne los requisitos clínicamente adecuados para la práctica de la técnica de reproducción asistida.

Puedes leer más sobre qué hacemos con los embriones sobrantes desde las clínicas de reproducción asistida aquí.

Es importante destacar que cada pareja es responsable de sus embriones, y que el objetivo de un tratamiento no debe ser el de tener embriones para congelar, sino el de perseguir fines absolutamente reproductivos.

Por este motivo todos los centros de reproducción asistida que dispongan de bancos de conservación de embriones, estamos obligados a solicitar de la mujer o pareja, cada dos años como mínimo, la renovación o modificación del consentimiento de destino de los embriones. Si durante dos renovaciones consecutivas fuera imposible obtener la firma del consentimiento correspondiente, los embriones quedarán a disposición de nuestro centro y podremos destinarlos a cualquiera de los fines citados manteniendo las exigencias de confidencialidad y anonimato establecidas y la gratuidad y ausencia de ánimo de lucro.

En la URE Centro Gutenberg tenemos gran experiencia en esta técnica, y nos esforzamos cada día en la continua investigación y mejora de este procedimiento. Gracias a ello ya nos situamos en una tasa de supervivencia de embriones muy cercana al 100% y una tasa de embarazo que, en muchas ocasiones, comienza a superar a la tasa de embarazo del propio tratamiento.

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