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Congelación de embriones después de FIV, ¿sabemos todo?

Cuando indicamos un tratamiento de FIV, procedimiento que es complejo, con un coste económico y no exento de riesgos, debemos intentar hacerlo lo más eficiente posible sin aumentar el riesgo de complicaciones para la paciente. Para eso estimulamos los ovarios con el objetivo de obtener varios ovocitos, ya que no todos serán maduros, no todos fecundarán y no todos tendrán una calidad para ser transferidos y tener buenas expectativas de embarazo.

En este proceso el objetivo es tener uno o dos embriones de buena calidad para ser transferidos. Sin embargo, a veces el procedimiento es más eficiente y obtenemos más embriones de buena calidad que los necesarios para transferir: en estos casos es cuando recurrimos a su congelación con la técnica de vitrificación.

Estos embriones congelados servirán para un nuevo intento si no se ha logrado el embarazo, o para buscar una nueva gestación. La Ley vigente también contempla la donación de estos embriones a otras parejas o para investigación, o incluso su destrucción, según sea la situación de cada paciente. Lo explicaremos más adelante.

La criopreservación de embriones, es hoy día una exitosa técnica con muy buen pronóstico dada la elevada tasa de embarazo que presentan las pacientes que han tenido la posibilidad de congelar embriones. No obstante, no siempre es posible congelar: podemos hacerlo, aproximadamente, en el 30% de los tratamientos de FIV, cuando existen embriones sobrantes de buena calidad.

Nuestra experiencia es la siguiente: el 85% de las pacientes que ha podido congelar embriones consigue su embarazo, ya sea en el tratamiento inicial de FIV (con embriones en fresco) o mediante la descongelación de embriones. Para sacar este dato hemos analizado 1.900 tratamientos, lo que significa que hemos podido dar la enhorabuena en 1.615 casos, al haber logrado el deseado embarazo.

La criopreservación de embriones es una herramienta fundamental que beneficia no sólo a las parejas que no hayan podido conseguir el embarazo con el tratamiento de FIV en fresco, sino también a aquéllas que, tras conseguirlo, desean una segunda gestación. O incluso en casos en los que, por causas médicas, desaconsejamos la transferencia de embriones en fresco (por ejemplo: riesgo de hiperestimulación  ovárica, déficit endometrial, etc.). En estos casos podemos diferir la transferencia de embriones permaneciendo congelados en nuestro banco, hasta que desaparezca la causa que impedía la transferencia de los mismos.

A parte de la utilización de los embriones para la propia mujer o pareja para segundos o ulteriores intentos de embarazo, la Ley de Reproducción Asistida contempla otros destinos. Estos son:

  1. La donación con fines reproductivos a otras parejas. Garantizando siempre la confidencialidad y el anonimato.
  2. La donación con fines de investigación. Esta opción requiere siempre del consentimiento expreso de la pareja o, en su caso, de la mujer responsable del embrión para su utilización en el proyecto concreto de investigación, previa información pormenorizada y comprensión de los fines de esa investigación, sus fases y plazos, la especificación de su restricción al ámbito básico o su extensión al ámbito clínico de aplicación, así como de sus consecuencias posibles.
  3. El cese de su conservación sin otra utilización. Esta última opción requiere además de la aprobación del responsable médico del centro, un dictamen favorable de especialistas independientes y ajenos al centro correspondiente, indicando que la receptora de los mismos no reúne los requisitos clínicamente adecuados para la práctica de la técnica de reproducción asistida.

Es importante destacar que cada pareja es responsable de sus embriones, y que el objetivo de un tratamiento no debe ser el de tener embriones para congelar, sino el de perseguir fines absolutamente reproductivos.

Por este motivo todos los centros de reproducción asistida que dispongan de bancos de conservación de embriones, estamos obligados a solicitar de la mujer o pareja, cada dos años como mínimo, la renovación o modificación del consentimiento de destino de los embriones. Si durante dos renovaciones consecutivas fuera imposible obtener la firma del consentimiento correspondiente, los embriones quedarán a disposición de nuestro centro y podremos destinarlos a cualquiera de los fines citados manteniendo las exigencias de confidencialidad y anonimato establecidas y la gratuidad y ausencia de ánimo de lucro.