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ovulo en el microscopio

Óvulos maduros e inmaduros: cómo los distinguimos en reproducción asistida

Los óvulos son las células sexuales, o gametos femeninos, portadores de la carga genética que la mujer da a sus hijos. A simple vista, son células grandes y esféricas, que se producen cada 28 días aproximadamente en el ovario de la mujer. Como ya sabes, los óvulos juegan un papel fundamental en los primeros estadios del desarrollo de los embriones, y por supuesto también en reproducción asistida.

Los óvulos crecen y maduran dentro de los folículos. En los ovarios de la mujer hay gran cantidad de folículos, pero cada mes tan solo uno será el que se desarrolle y dé lugar a la ovulación de un óvulo maduro.

Este óvulo maduro viajará por una de las trompas de Falopio, y si durante el camino es fecundado por un espermatozoide, formará un embrión que podrá implantar al llegar al útero, dando lugar a un embarazo.

La medicación que administramos a la mujer en un ciclo de FIV provoca la estimulación de varios folículos. La intención es obtener un buen número de óvulos para que, en el laboratorio, logremos suficientes embriones y optimicemos el proceso al máximo.

El crecimiento de los folículos se vigila por ecografía. Cuando un folículo alcanza los 18 milímetros, el óvulo que contiene ha debido completar su proceso de maduración y es apto para la fecundación. Es entonces el mejor momento para su recuperación en el laboratorio.

 

Cómo clasificamos los óvulos en Fecundación in Vitro

Los óvulos obtenidos para Fecundación in Vitro deben ser lo suficientemente maduros para que puedan ser fecundados por un espermatozoide. Este estadio de madurez se denomina Metafase II (MII), e implica que la célula y su núcleo han sufrido el número de divisiones específicas de un gameto para obtener la carga genética correcta antes de la fecundación.

La Metafase II se caracteriza por la aparición del primer corpúsculo polar (CP): una pequeña partícula esférica entre las dos membranas que rodean al óvulo, y que contiene la mitad de los cromosomas del óvulo (la otra mitad sigue dentro).

Los óvulos que están en un estadio de madurez previo, la Metafase I (MI) o Vesícula Germinal (VG), no pueden ser fecundados por el espermatozoide. Es habitual que, durante el proceso de estimulación de los ovarios para Fecundación in Vitro, no todos los folículos crezcan y maduren a la misma velocidad. Por este motivo es posible obtener también óvulos inmaduros (MI o VG), que no van a ser útiles en el laboratorio.

 

Cuál es el aspecto de un óvulo cuando lo obtenemos en reproducción asistida

Como decíamos antes, el óvulo es una célula grande y esférica, de unas 130 micras de diámetro. Cuando lo recuperamos del folículo, está rodeado de un grupo de células pequeñas denominado complejo cúmulo-corona. Su imagen se asemejaría a la de un huevo frito, donde la yema es el óvulo.

Esta apariencia implica que, la mayoría de las veces, no se pueda apreciar correctamente el estadio de madurez del óvulo. Es decir, no podemos apreciar la presencia del corpúsculo polar del que hablábamos antes.

 

Cómo sabremos si los óvulos recuperados son maduros

El momento en el que podemos decir si un óvulo recuperado en reproducción asistida es maduro llega cuando le quitamos las células que lo rodean. Este proceso, que denominamos decumular o liberar, nos permitirá confirmar al microscopio la presencia del corpúsculo polar.

En el caso de que la inseminación se realice mediante microinyección espermática (ICSI), se hará a las pocas horas de la obtención de los ovocitos. Sólo los óvulos en estadio de MII presentan el primer corpúsculo polar visible.

Si por el contrario vamos a realizar FIV convencional, el óvulo maduro se verá 18 horas después de la inseminación, es decir, al día siguiente de la obtención de los óvulos. Los óvulos que fueron fecundados por un espermatozoide presentarán dos corpúsculos polares, ya que un óvulo maduro correctamente fecundado debe extruir un segundo corpúsculo.