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Hormona antimülleriana y reserva ovárica: por qué la pedimos en reproducción asistida

Cuando hablamos de fertilidad femenina hay un término muy importante que toda mujer debiera conocer en sus revisiones ginecológicas. Se trata de la reserva ovárica. Este término lo utilizamos para cuantificar el número de óvulos que dispone una mujer en un determinado momento de su vida. Muy relacionada con este concepto se encuentra la hormona antimülleriana, de la que seguramente habrás oído hablar.

Tener claro el concepto de reserva ovárica es muy importante de cara a buscar un embarazo. Por eso hoy queremos darte más información, y explicarte por qué y para qué medimos la hormona antimülleriana en reproducción asistida.

¿Cuándo y cómo se forman los óvulos que dispone una mujer?

En las etapas iniciales del desarrollo de un embrión femenino se producen múltiples divisiones celulares en los futuros ovarios, que darán origen a los ovocitos u óvulos. En la semana 20 de desarrollo del embrión femenino estas divisiones celulares cesan, y el total de ovocitos formados hasta esta edad (20 semanas de vida intrauterina) será lo que conocemos como reserva ovárica.

Estos ovocitos comienzan desde ya un proceso de maduración y apoptosis (muerte celular). Es decir, desde la semana 20 de desarrollo la reserva ovárica comienza a disminuir irremediablemente, y continúa después del nacimiento. Cuando se agota, cesan las ovulaciones y los periodos menstruales. Es decir, llega la menopausia.

En conclusión, la mujer nace con un número fijo de óvulos en sus ovarios, y desde antes de nacer esta reserva ovárica se va gastando inexorablemente.

¿Cómo medimos la reserva ovárica?

Como acabamos de explicar, la reserva ovárica es un parámetro dinámico que va disminuyendo a lo largo de la vida de la mujer. Por lo tanto, la edad es el principal factor condicionante. A la hora de medirla podemos utilizar dos métodos:

  1. Recuento de folículos antrales. El óvulo, durante su desarrollo o maduración, pasará por distintas fases. Estas se definen como folículo primordial, folículo primario, folículo secundario o preantral, folículo terciario o antral y folículo preovulatorio o de Graff. El recuento de los folículos antrales mediante una ecografía es un buen indicador del estado de la reserva ovárica.
  2. Medición de la hormona antimülleriana en sangre. El ciclo menstrual y ovulatorio está controlado por el sistema endocrino hormonal. Por ello el estudio y medición de la hormona antimülleriana nos puede ayudar a saber el estado de la reserva. Esta hormona es producida por los folículos preantrales y antrales del ovario, y refleja el “nivel” de la reserva.

¿Cuándo y cómo se mide la hormona antimülleriana?

A la hora de medir los niveles de la hormona antimülleriana hay que tener en cuenta que estos no tienen por qué variar dentro de las fases del ciclo menstrual. Por lo tanto, esta medición puede realizarse en cualquier momento del ciclo.

En cuanto a la forma de medir la hormona, se trata de un procedimiento muy sencillo. Basta con realizar la extracción de una muestra sanguínea para la que ni siquiera es necesario el ayuno.

¿Cuáles son los valores de referencia de la hormona antimülleriana?

En primer lugar es importante tener en cuenta que esta hormona, además de reflejar el nivel de la reserva ovárica, es un indicador que puede predecir la respuesta del ovario frente a una estimulación en un tratamiento de reproducción asistida.

Los valores óptimos de hormona antimülleriana estarían entre 0,7 y 3,5 ng/ml, idealmente sobre 1,0 ng/ml en el caso de una fecundación in vitro. Siempre se debe sumar el recuento de folículos antrales en la ecografía.

Así, cuando evaluamos la reserva ovárica en una mujer nos podemos encontrar con una reserva alta, normal o baja dependiendo de factores como la edad, ecografía y marcadores hormonales. Una reserva alta indica un riesgo alto de tener un híper respuesta ovárica a la estimulación hormonal en un tratamiento de FIV. Esto supondrá un riesgo alto de presentar una complicación llamada síndrome de híperestimulación ovárica.

Por su parte, una baja reserva se define como un número de ovocitos menor al esperado para la edad de la mujer. Esto se asocia a menores posibilidades de lograr un embarazo, incluso con técnicas de reproducción asistida. La baja reserva no da síntomas y ocasionalmente se asocia a problemas con la regla, aunque la mayoría de las veces no hay una causa que la explique. Sí sabemos que la endometriosis, la cirugía ovárica, ciertas enfermedades inmunológicas, la quimio y la radioterapia pueden ocasionar una disminución prematura de óvulos.

Por lo anterior, es necesario plantearse la maternidad a edades más tempranas. En este sentido es conveniente consultar a un especialista si no se logra el embarazo después de un tiempo de búsqueda. Asimismo, se debe pensar en la vitrificación de ovocitos como técnica de preservación de la fertilidad si se desea postergar la maternidad.

En URE Centro Gutenberg contamos con todos los medios físicos y profesionales para evaluar el estado de la reserva ovárica de la mujer. Podemos ayudarte a plantear un pronóstico de fertilidad para tomar las mejores decisiones respecto a tu vida reproductiva. ¡Contacta con nosotros!