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Ser madre a los 40: riesgos del embarazo a partir de esta edad

Cada vez son más las mujeres que deciden retrasar la maternidad, y los datos lo demuestran. Mientras que en la década de los 80 las mujeres tenían su primer hijo en torno a los 25 años, en los 90 la edad media subió a los 28. Para el año 2000 la cifra se situaba ya en los 29, y en 2019 superó los 32 años de media. Estos datos están directamente relacionados con el número de hijos por familia: las mujeres de hoy tienen de media 1.25 hijos, frente a los 1.44 de hace una década.

Junto a estos datos, otro de interés es el porcentaje de madres de más de 40 años en España, el mayor de toda Europa junto al de Italia. Casi una de cada diez madres españolas es mayor de 40 años, y los motivos para ello son muchos y variados.

Los riesgos de ser madre a los 40

Podemos pensar que ser madre a partir de esta edad tiene sus ventajas, principalmente por la seguridad con la que podemos afrontar la maternidad. Sin embargo, desde el punto de vista obstétrico no es así. Ser madre a los 40 trae consigo riesgos y complicaciones no sólo para la mujer durante el embarazo, sino también para el futuro bebé.

Las probabilidades de lograr un embarazo después de los 40 años se hacen más difíciles, ya que la fertilidad disminuye sustancialmente con la edad. A su vez, si la probabilidad media de sufrir un aborto antes de las doce semanas de gestación es de entre el 10 y el 15%, en la mujer mayor de 40 años aumenta significativamente. Lo mismo ocurre con alteraciones cromosómicas en los embriones, como el síndrome de Down, síndrome de Edwards, etc. Sin dejar de lado el aumento del riesgo asociado de malformaciones congénitas.

Si en el desarrollo de un embarazo existe riesgo de complicaciones, estas son de mayor incidencia si se quiere ser madre a los 40. En estas complicaciones podemos incluir problemas placentarios como la placenta previa y el desprendimiento prematuro de placenta, asociados a sangrado de la madre durante el embarazo y parto y sus posibles consecuencias en la salud del feto o recién nacido.

Otras posibles complicaciones de ser madre a los 40 vienen por el aumento de la tensión arterial en la embarazada (preeclampsia, eclampsia…) asociado a parto prematuro, o el bajo peso del recién nacido. Además existe una mayor incidencia de diabetes gestacional, que se asocia a alteraciones metabólicas en el feto con bajo peso, macrosomía fetal y prematuridad. Todas estas cuestiones y otras hacen que se describa una mayor incidencia de parto quirúrgico por cesárea.

Una maternidad más responsable

Pero no debemos ver el vaso sólo medio vacío. Si bien es cierto hay un aumento del riesgo con la edad, es sólo eso. La gran mayoría de los embarazos tiene una buena evolución y término, con madre y recién nacido sanos. Además es cierto que la mujer mayor de cuarenta años enfrenta la maternidad de una forma más madura y responsable.

Por otro lado, no debemos olvidar que hoy contamos con una red de atención sanitaria al embarazo y parto que permite pesquisar a tiempo las complicaciones y minimizar sus efectos. Eso sí, de la futura madre depende, por supuesto, continuar llevando una vida sana y equilibrada para contribuir a la buena evolución del embarazo.