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vih y embarazo

VIH y fertilidad: ¿puedes ser madre?

Cuando hablamos de VIH, SIDA y fertilidad de la mujer, es muy importante aclarar conceptos que no en todos los casos se entienden como deberían. Vamos a verlos.

El VIH o Virus de la Inmunodeficiencia Humana es un microorganismo que ataca al sistema inmune de las personas, debilitándolo y haciéndoles vulnerables ante una serie de infecciones, algunas de las cuáles pueden poner en peligro la vida.

El SIDA o Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida es el estado de la infección por el VIH caracterizado por bajos niveles de defensas y la aparición de infecciones oportunistas.

Tanto el VIH como el SIDA se han convertido en un problema de salud que ha adquirido la condición de fenómeno social durante los últimos 25 años. Afortunadamente, el desarrollo de fármacos antivirales y pautas de tratamiento eficaces a mediados de los años 1990, han contribuido a reducir la incidencia de la enfermedad y su mortalidad.

Hechas estas puntualizaciones, vamos a ver mejor cómo afectan el VIH y el SIDA a la fertilidad femenina.

 

¿Qué pasa si tengo VIH y quiero ser madre?

Lo primero que debemos mencionar en este punto es que la población femenina ha experimentado un firme incremento de la prevalencia de la infección, y desde 1994 la transmisión heterosexual es la principal vía de adquisición de la enfermedad, por encima incluso del contagio parenteral (al compartir agujas, jeringuillas y otros dispositivos que penetran en la piel).

Antes de la aparición de tratamientos antivirales, la transmisión perinatal (madre-hijo) constituía el origen más importante de adquisición de la infección y de SIDA pediátrico. Como resultado de esto se desaconsejaba la gestación, ya que las posibilidades de que el bebé se infectase eran bastante elevadas. Más recientemente, la evidencia de que el tratamiento antirretroviral disminuye sustancialmente la probabilidad de contagio al bebé, ha supuesto un cambio importante.

En las unidades y centros de reproducción asistida podemos ayudar a las mujeres y parejas que se encuentren afectadas por la enfermedad. Ser madre con VIH es posible. Eso sí, debes tener en cuenta que los pasos a seguir son distintos, dependiendo de si los dos miembros son seropositivos o es una pareja serodiscordante.

 

¿Qué podemos hacer en un centro de reproducción asistida ante parejas con VIH?

Como te decíamos, las vías de actuación para poner en marcha tratamientos de reproducción asistida varían dependiendo de la situación en estos casos.

Por ejemplo, en el caso de un varón seropositivo podemos procesar las muestras de semen en el laboratorio, consiguiendo reducir la presencia del virus en semen y, por tanto, minimizar considerablemente el riesgo de transmisión.

Para lograr esto, el semen se procesa y lava en el laboratorio con el objetivo de aislar los espermatozoides móviles. Dividiremos la muestra de semen en dos partes: una de ellas la utilizaremos para comprobar que la muestra es seronegativa mediante una técnica que llamamos PCR, y que produce la lisis de los espermatozoides (muerte celular). Si la muestra está limpia, congelaremos la otra parte para utilizarla el día de la inseminación artificial o Fecundación in Vitro.

Es importante que tengas en cuenta que la fiabilidad de las técnicas de procesamiento de muestras y detección del virus en semen no es del cien por cien. No obstante, seguimos teniendo alternativas para ayudarte a conseguir un embarazo: utilizar semen de donante. Es la pareja quien debe aceptar libremente el mínimo riesgo de contagio que supone utilizar el semen del varón, previamente procesado y lavado en el laboratorio.

En caso de que sea la mujer seropositiva, es necesario un informe favorable para el embarazo por parte del médico que realice el seguimiento de su enfermedad, así como un informe de determinación de carga viral reciente. Sólo se realizará la inseminación artificial, o el tratamiento de Fecundación in Vitro (FIV), cuando la carga viral de la mujer sea indetectable o muy baja y con una cifra de linfocitos determinada.

En todo caso, la mujer debe hacer los tratamientos, controles, analíticas y revisiones médicas que se le indiquen durante el embarazo y el parto, y además debe someter al recién nacido a los controles médicos, análisis y tratamientos que se le indiquen. Todos los análisis y controles, tanto de la mujer como del hijo, irán dirigidos a tratar de la manera más eficaz la infección por VIH, con el objetivo de reducir el riesgo de transmisión del virus de la madre al hijo.

Actualmente en los países desarrollados como España, debido a los tratamientos antirretrovirales de gran actividad y a las medidas preventivas como las cesáreas electivas en los casos seleccionados, la lactancia artificial, la profilaxis intraparto y el tratamiento al recién nacido, se ha conseguido disminuir la transmisión de madre a hijo a un 0,5-2%.

Es importante recordar que la gestación no altera la evolución clínica, inmunológica ni virológica de la enfermedad. Sin embargo, la infección por VIH y el propio tratamiento antirretroviral que se administra a las embarazadas pueden producir complicaciones obstétricas de la gestación, como abortos, rotura prematura de membranas, crecimiento intrauterino retardado, muerte fetal intraútero, preclampsia, diabetes gestacional o prematuridad.

 

Cómo es el seguimiento de un embarazo con VIH

Como podrás imaginar, el seguimiento de un embarazo a mujeres con VIH es mucho más estricto que en circunstancias normales. Es necesario tanto estabilizar la enfermedad mediante la administración de tratamiento antirretroviral, como prevenir la transmisión maternofetal.

Al ser embarazos con más riesgos obstétricos, normalmente se controlan en las Unidades de Alto Riesgo dentro de un Hospital, y con un equipo multidisciplinar que incluya un ginecólogo,  un internista y un neonatólogo.

Durante el embarazo se realizará un control más estricto con analíticas y ecografías cada cuatro semanas, para prevenir las complicaciones obstétricas ya mencionadas. Además, se realizará un control periódico de la carga viral y de los linfocitos.

 

Cómo es un parto con VIH

El parto es el momento en el que se producen la mayor parte de los casos de transmisión materno-fetal. Por ello, los objetivos durante el parto  son disminuir el riesgo de transmisión madre-hijo, así como disminuir la morbilidad de la madre y el recién nacido.

Para lograrlo, lo fundamental es que la gestante llegue al momento del parto con la menor carga viral posible. Además, en la mayoría de los casos se aconsejará una cesárea electiva para disminuir el riesgo de contagio.