Hay historias que dejan huella.
Historias que nos recuerdan que, detrás de cada tratamiento de reproducción asistida, de cada espera y de cada lágrima, hay personas que luchan con una fuerza extraordinaria por cumplir su sueño de formar una familia.
La historia de Anahí es una de ellas.
Cuando compartió este testimonio con nosotros, acababa de conseguir aquello que durante años había deseado: convertirse en madre.
Lo que entonces no sabíamos era que su historia todavía guardaba nuevos capítulos por escribir.
Años después, Anahí volvió a confiar en nosotros para ampliar su familia. Y lo hizo gracias a los embriones que habían permanecido vitrificados desde aquel tratamiento, esperando el momento adecuado para volver a intentarlo.
Hoy puede mirar atrás y recordar todo el camino recorrido con dos hijos y la misma ilusión que la acompañó desde el principio.
Por eso hemos querido recuperar su testimonio original. Porque sus palabras siguen emocionándonos igual que entonces y porque estamos seguros de que pueden ayudar a muchas personas que hoy se encuentran recorriendo ese mismo camino.
Gracias, Anahí, por compartir tu historia, por tu generosidad y por seguir recordándonos que algunos sueños pueden tardar en llegar, pero nunca dejan de merecer la pena.
¿Cómo conociste URE Centro Gutenberg? ¿Qué te hizo elegirnos para ser madre?
Os conocí buscando en Google “clínicas de fertilidad”. Después de visitar varias clínicas, y que ninguna me convenciera, cuando llegué a la vuestra fue todo muy diferente.
El trato fue amable y comprensivo, que es lo que más importa cuando vamos a una clínica especializada en infertilidad. Al menos, sentir empatía con la paciente. Me atendió el doctor Álvarez. Fue muy agradable conmigo y me explicó todo con detalle, sin rodeos. Y todas las dudas que me surgían, me las iba resolviendo.
Me fui muy feliz después de aquella primera consulta de fertilidad. Sabía que ese hombre nos ayudaría a cumplir nuestro sueño…
Cuéntales a otras mamás cuáles fueron tus primeras dudas, y qué tratamiento de fertilidad te recomendó el equipo de doctores
Me preguntaba cómo sería todo ese proceso, cómo me iba a sentir y si lo lograríamos.
Me diagnosticaron síndrome de ovario poliquístico (SOP). Junto con ello, tenía resistencia a la insulina. Todo un desajuste hormonal, vaya…
El doctor Álvarez me recomendó probar inseminación artificial primero, pero resultó ser negativa. Así que solo me hice una, y pasamos enseguida a la fecundación in vitro (FIV). Mis ovarios estaban muy “dormidos” y necesitaban algo más de medicación…
¿Qué miedos tenías, cómo los fuiste superando, qué sentías durante el tratamiento…?
Mi mayor miedo siempre era fracasar… No quería más pipi test negativos. Quería ver por fin esas dos rayitas que dirían que ya seríamos papis.
El cuanto al tratamiento en sí (me refiero a pincharme), al principio estaba asustada por si sería capaz de hacerlo, pero al segundo me di cuenta de que no era para tanto. Sí que tuve bastantes cambios de humor y la zona del bajo vientre inflamada. Sentía pesadez en los ovarios, y quería que llegara el día de la punción ovárica para quitarme ese peso que sentía…
Llegó el día de la punción y no podía estar más asustada, nunca me habían sedado y no sabía qué sentiría. Pero todo fue muy bien, no me enteré de nada y me desperté cantando “María de la O” con Vero, que es una enfermera super maja de la clínica.
Después de aquello solo quedaba esperar a que esos óvulos y esos soldaditos se unieran y dieran paso a crearnos la mayor de las ilusiones. En esta última FIV tuvimos muchísima suerte: siete embriones calidad A y B. ¡Con tan solo uno por fin llegó el ansiado positivo!
¿Qué consejos le darías a otras madres y parejas que están pensando en recurrir a un tratamiento de fertilidad?
Que sin dudarlo lo intenten. La esperanza es lo último que se pierde, y si sueñas con algo tienes que luchar por ello. Nadie dijo que fuera fácil, pero la toalla no se tira jamás.
Todo merece la pena cuando ves por primera vez la cara de ese bebé que tanto luchaste por conseguir. Nunca me arrepentiré de todo lo que pasamos para llegar hasta Yoel. Volvería a repetir mil tratamientos más para poder tenerlo con nosotros.
A mí me costó seis años, pero quizás tu momento esté más cerca de lo que piensas. La meta está cada día más cerca, tu milagro llegará.
A todas las madres que lo son y a las que aún no, pero lo son de corazón. ¡¡Mucho ánimo!!
¿Necesitas ayuda para conseguir tu embarazo?
La historia de Anahí nos recuerda que cada camino hacia la maternidad es diferente.
A veces el embarazo llega antes de lo esperado. Otras veces requiere tiempo, apoyo médico y mucha perseverancia. Y en ocasiones, como ocurrió en su caso, incluso años después siguen existiendo oportunidades gracias a los embriones congelados que permanecen esperando su momento.
Si llevas tiempo buscando un embarazo o tienes dudas sobre tu fertilidad, nuestro equipo puede ayudarte a encontrar la mejor opción para tu situación.
Solicita tu primera consulta de fertilidad gratuita y descubre qué alternativas existen para ti.
Porque cada historia es única. Y quizá la tuya esté a punto de comenzar.




