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Cinco herramientas para afrontar la infertilidad

Aprender a gestionar las emociones es una de las claves para afrontar la infertilidad de una forma sana desde el aspecto psicosocial. Las emociones adquieren intensidad durante el paso por los tratamientos de reproducción asistida, especialmente cuando los tiempos se alargan más de lo previsto y el bebé no llega.

Te enfrentas a pérdidas, la pérdida del deseo no cumplido, el embarazo que no llega, el bebé que no tienes en tus brazos y, en ocasiones, puedes no tener herramientas para hacerles frente. Es más frecuente de lo que piensas, y si bien es cierto que no existe una receta única para todas las personas, desde Gesfera colaboramos con URE Centro Gutenberg para ofrecerte algunas pinceladas.

1. Evita la rumiación

La rumiación es un fenómeno psicológico que aparece cuando nuestro foco de atención se queda “enganchado” a un pensamiento que nos produce estrés o malestar, como si de un disco de vinilo se tratara.

Escribir los pensamientos sobre un papel tiene un efecto terapéutico. Te ayuda a “soltar” parte de la carga de esa emoción negativa que te daña. El resto de pautas que aparecen en este blog también ayudan a abandonar este bucle.

2. ¡Medita!

La meditación te ayuda a identificar las emociones, ayuda a reducir el nivel de ansiedad y a desenganchar la atención de la fuente de estrés. El conocimiento y respeto por las emociones propias es síntoma de inteligencia emocional, aunque generalmente requiere de un entrenamiento. Si no sabes lo que sientes has perdido el contacto con tu mundo emocional.

En numerosas ocasiones, cuando tenemos una emoción desagradable, en lugar de ponerle conciencia y recibirla se procede a su negación, evitación o sobre reacción. Este comportamiento conlleva una consecuencia: en lugar de desaparecer, la emoción aumenta de intensidad. Es común “luchar contra” la tristeza cuando los resultados no son los deseados en los tratamientos de reproducción asistida, en lugar de abrazar esta emoción. ¡Déjala! Tiene su razón de ser, es el sentimiento que pertenece a este fragmento de tu vida.

También es importante tener capacidad de verbalizar qué estás sintiendo y, por tanto, cuáles son tus necesidades. En ocasiones te puedes sentir mal porque crees que otras personas no responden a tus necesidades emocionales, pero a veces ocurre esto porque las desconocen y verbalizas “no me pasa nada, estoy bien” en lugar de explicar qué te ocurre y qué necesitas.

3. Vive además de planificar

Durante la búsqueda de la llegada del bebé te marcas objetivos para conseguirlo. Sin embargo, no puedes olvidarte de disfrutar en el proceso. El presente debe tener un sentido por sí mismo, que no se convierta “solo” en el medio para alcanzar el futuro.

Disfrutar de pequeñas experiencias, como un paseo, y vivir de forma consciente el momento participando con todos los sentidos: lo que escuchas, lo que hueles, lo que ves, lo que tocas y lo que saboreas.

4. Realiza actividades distractorias

Distraerse es alejarse de los estímulos emocionales sin juzgarse. Llevar a cabo actividades que te hagan sentir bien ayuda a calmar los momentos de estrés, como hablar con un/a amigo/a, ver una película, disfrutar de un baño caliente, etc.

Y especialmente aquellas que sean nuevas para ti, como un cambio de imagen, aprender a tocar un instrumento… ¡Ayudar a otras personas también te puede hacer sentir mejor!

5. Practica deporte

Practicar deporte te beneficia no solo porque se liberan endorfinas, sino también porque además exige concentrase en el momento presente en tiempo real. Si no te gusta el deporte puedes caminar, especialmente por entornos naturales, agradables y lejos de ruidos.

 

Silvia Gil Rueda
Psicoterapeuta experta en Infertilidad y Presidenta de Gesfera