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Vida después del cáncer

El cáncer es una patología que se asocia a una importante morbilidad y mortalidad, además del gran impacto social que conlleva. La incidencia en España, según datos  del informe Globocan 2012 fue de 215,5 casos nuevos por 100.000 habitantes, un tercio de estos fue en población laboralmente activa. Por otro lado el mayor acceso a los servicios de salud, el desarrollo de mejores alternativas de tratamiento en el campo de la  cirugía, radioterapia, quimioterapia, hormonoterapia, inmunoterapia, etc, son responsables de las mejores tasas de supervivencia y de mejor calidad de vida de los pacientes. Esto supone que los esfuerzos destinados a este problema no solo sean destinados a mejorar el diagnóstico y tratamiento, que deben seguir haciéndose, pero también debemos preocuparnos de lo que viene después de haber librado y ganado la batalla contra el cáncer, lidiando con la calidad de vida posterior. Esto significa no renunciar al deseo reproductivo, es decir, el derecho a ser padres.

Sabemos que aproximadamente un 40% de los pacientes jóvenes que reciben quimioterapia o radioterapia tendrán problemas de fertilidad posterior al tratamiento del cáncer. Un 25% de las mujeres con cáncer está en etapa reproductiva, no tiene hijos o ha estado con un método anticonceptivo en el momento del diagnóstico de cáncer. Por este motivo, para mujeres y hombres en edad reproductiva sin hijos, o con un plan reproductivo futuro, la Preservación de su Fertilidad debe plantearse como uno de los objetivos de su tratamiento oncológico.

En los varones, además de intentar disminuir la nocividad de los tratamientos, está la congelación de semen, técnica que se  realiza desde los años 70. Consiste en la criopreservación de muestras seminales a muy baja temperatura en nitrógeno líquido (-196ºC). El semen se conserva, garantizando la identificación y confidencialidad de los pacientes, durante los años que sean necesarios hasta que el paciente decida utilizarlo para ser padre, mediante técnicas de reproducción asistida, si no ha logrado un embarazo natural espontaneo. El transcurso del tiempo, además, no daña la calidad del semen, por lo que la muestra se puede conservar durante muchos años.

Para las mujeres, existen dos herramientas terapéuticas de preservación de fertilidad; la preservación de corteza ovárica y la congelación de ovocitos o embriones mediante la vitrificación. La realización de otra técnica dependerá del tipo del cáncer y  si se puede o no retrasar el tratamiento.

La conservación de tejido ovárico se puede realizar rápidamente sin necesidad de retrasar el inicio de la quimio o radioterapia, involucra una laparoscopia y no se aconseja en los cánceres sanguíneos. Los resultados publicados respecto a la recuperación de la función hormonal ovárica y reproductiva están en etapa experimental, pero son muy alentadores.

La vitrificación de ovocitos o embriones, dependerá de si la mujer tiene pareja estable o no, necesita un tiempo de estimulación ovárica y de extracción de los ovocitos (10-20 días), involucra una fecundación in vitro (FIV) al momento de recurrir a ellos y los resultados son tan efectivos como una FIV con óvulos frescos.

La situación es distinta en los pacientes con cáncer prepuberales, los que todavía no tiene finalizado su desarrollo genito-reproductivo. Actualmente se recomienda casi en forma experimental, la conservación de tejido ovárico en la niña y de tejido testicular en el niño previo a su tratamiento oncológico. La idea es que en el futuro, cuando ellos quieran o decidan su futuro reproductivo y no lo puedan hacer espontánea o naturalmente, exista, dado el acelerado desarrollo de la medicina y de las técnicas de reproducción , una técnica que permita el desarrollo de gametos a partir de las células inmaduras conservadas antes del tratamiento de su cáncer.

Todo esto no tiene sentido si nosotros, los profesionales sanitarios no cumplimos con el papel de que nuestros pacientes reciban una detallada información y orientación. Los pacientes han de saber en la consulta de su oncólogo que disponen de medios para preservar su fertilidad, antes de iniciar cualquier tratamiento contra su enfermedad. El saber que después del cáncer, su proyecto reproductivo no desaparece, también les ayuda a la hora de afrontar la enfermedad, siendo mas activos, repercutiendo positivamente en su estado emocional y en su bienestar físico.