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Fatiga pandémica: siete medidas para ayudarte a combatir el hastío frente a la COVID-19

Hoy se cumplen nueve meses desde que, tras la llegada de la COVID-19 a nuestras vidas, la OMS declarara la situación como pandemia. Hemos vivido estos meses con angustia y miedo, intentando acostumbrarnos a una “nueva normalidad” que no conseguimos entender del todo.

Desde el confinamiento, hasta las medidas restrictivas con las que convivimos actualmente, los diferentes cambios en nuestras rutinas y nuestra vida en general, se viven cada vez con más cansancio y desgana.

Precisamente todas estas sensaciones que estamos experimentando en las últimas semanas han provocado que de nuevo la OMS se manifieste. En este caso para alertar de un concepto denominado “fatiga pandémica”, que está surgiendo y puede llegar a ser peligroso, ya que aumenta con el tiempo. Esta fatiga está relacionada con el cansancio y el hastío que sentimos con todo lo referente a la pandemia, haciendo que nuestra visión sobre la misma se modifique y se le reste cada vez más importancia. Esto, a su vez, lleva a una desgana por el cumplimiento de las restricciones y las normativas.

Si no hemos enfermado, o lo hemos hecho de forma leve o asintomática, si no hemos perdido a alguien de nuestro entorno o si no hemos vivido la gravedad del virus de forma muy cercana, nuestra percepción puede ir cambiando y podemos relajarnos a la hora de cumplir las medidas de seguridad. Aquí hay un punto clave que agrava la situación y es la incertidumbre, ya que el no saber hasta cuando estaremos así hace que la sensación de control nos parezca lejana y nos cansemos aún más por desconocer cuándo acabará todo esto.

 

Es imprescindible que tomemos medidas para nuestro propio bienestar y entendamos que seguir las recomendaciones y cumplir las normas es lo que nos ayudará a salir de esta situación con más rapidez y seguridad. Algunas de estas medidas que podemos aplicar en nuestra rutina podrían ser:

Evitar la sobreexposición a las noticias. Se recomienda exclusivamente una hora al día para conocer la situación actual sin tener un exceso de información.

Mantener rutinas de ejercicio, sueño y alimentación lo más sanas que nos sea posible, teniendo en cuenta siempre las restricciones de movilidad en cuanto al ejercicio se refiere.

Permitir todas las emociones. No siempre estamos positivos y alegres. Si en algún momento nos sentimos algo decaídos, debemos permitírnoslo, ya que es beneficioso liberar esa emoción, sin reprimirla pero sin dejarnos llevar por ella. Es importante entender que es algo pasajero y que en nosotros está el poder controlarlo.

Mantener contacto con nuestros seres queridos. Hablar, desahogarnos, reírnos con ellos y en definitiva, sentirlos cerca aunque físicamente estén lejos.

Buscar actividades y hobbies compatibles con la situación. Ya hemos limpiado y ordenado hasta la saciedad nuestras casas, pero también hay actividades de ocio que podemos hacer en el hogar, como manualidades, lectura, juegos, e incluso escribir, que además puede ser un buen ejercicio terapéutico. Por otro lado, se ha demostrado que al aire libre la probabilidad de contagio disminuye, con lo que buscar actividades al aire libre, donde podamos cumplir con la distancia de seguridad, es hasta recomendable.

Ser flexibles y tolerantes a la hora de aceptar las normas. Si entendemos que ahora mismo es lo mejor para nuestra salud y la de nuestro entorno, y que si nos esforzamos un poco, podemos aplicarlas, mejoraremos nuestra actitud ante las circunstancias que vivimos y por lo tanto, también mejorará nuestro ánimo.

Mantener la esperanza de que todo mejorará con el tiempo. El cumplimiento de las restricciones está provocando una disminución de casos y la llegada de la vacuna mejorará la situación. Poco a poco, teniendo claro que aún el tiempo no lo podemos determinar, la situación irá mejorando y podremos volver a disfrutar de una vida lo más parecida a la que teníamos antes de la llegada del virus.

 

Si aun intentando introducir en nuestras vidas los cambios necesarios para mejorar nuestro ánimo, seguimos sintiendo esa fatiga pandémica, debemos plantearnos el consultar con un psicólogo que nos pueda ayudar a implementar pautas y herramientas que nos faciliten nuestro día a día.

Doctora Diana Pérez

Psicóloga experta en infertilidad

Colaboradora URE Centro Gutenberg