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mama pinguino

Nos cuentan su historia: Mamá y Bebé Pingüino. “Me permitía llorar, gritar y expulsar esta rabia, pero no parar de luchar”

 

Hace unos meses, por una ocasión especial como era el Día de la Madre, estrenábamos la sección “Nos cuentan su historia” en el blog, con el bonito testimonio de Paloma y Lucía. Estos días se está celebrando “la primera Semana Europea de la Fertilidad”, una campaña lanzada por la organización “Fertility Europe” para apoyar a las familias que tienen problemas de fertilidad.

Aprovechando este momento, desde URE Centro Gutenberg no hemos querido dejar pasar la ocasión para compartir una nueva historia real contigo. Te presentamos a Andrea o, como es más conocida en la blogosfera, “Mamá Pingüino”, que nos trae un mensaje de tenacidad, fuerza y superación.

Cuéntanos cómo conociste URE Centro Gutenberg

Os conocí a través de varias amigas malagueñas. Yo soy de Almería y tras una mala experiencia en la Seguridad Social, en la que me hice cuatro inseminaciones artificiales de resultado negativo, y tener que esperar más de un año para intentar una fecundación in vitro, decidí que no quería esperar más y preferí probar suerte en una clínica privada.

Visité las de mi provincia, pero algo no acababa de convencerme. Así que, convencida por estas amigas y sus buenas experiencias y recomendaciones, decidí pedir una primera cita para conocer vuestro centro.

Tras tu primera cita con nosotros, ¿qué te hizo elegir URE Centro Gutenberg para ser madre?

Nada más entrar por vuestra puerta ya sentí que era un lugar distinto. Me gustó mucho el ambiente que había y la amabilidad y rostros agradables de las personas que me fueron atendiendo.

Luego, mi cita con el doctor fue inmejorable. Para ser una primera cita no podía haber sido más completa. Noté implicación y preocupación por mi proceso, y me hizo sentir que iba a estar en buenas manos.

Además, fue importante cómo se me explicó todo el proceso, las opciones que se me ofrecieron y que quizás yo no contemplaba, y la empatía y cariño que recibí por parte de todo el equipo.

Cuéntales a otras mamás cuáles fueron tus primeras dudas antes de someterte a reproducción asistida

Soy una persona a la que le gusta estar informada de todo, y cuando tomé la decisión de ser madre soltera me informé mucho de todos los procedimientos.

El principal miedo que se me presentó era el no poder conseguirlo, y la incertidumbre de saber cómo estaría mi cuerpo a nivel reproductivo.

También me asustaba, como a otras mujeres, el tener que auto-inyectarme las hormonas diariamente, porque tenía pánico a las agujas. Pero tras el primer pinchazo descubrí que no era para tanto, y al final se convirtió en parte de la rutina. Al fin y al cabo, ¡cuando pasas por varios tratamientos te das cuenta de que el tema de los pinchazos es lo de menos!

¿Qué tratamiento de fertilidad te recomendó el equipo de doctores? ¿Inseminación artificial? ¿Fecundación in Vitro? ¿Ovodonación?

Yo empecé realizándome varios ciclos de inseminación artificial con semen de donante (IAD), pero al ir a vuestro centro mi idea era pasar a FIV.

Tras los primeros estudios, y viendo mis antecedentes y otros factores, mi doctor me recomendó realizar otras dos IAD más. Si estas no funcionasen, entonces sí pasaría a FIV. Decidí confiar en él.

¿Qué miedos tenías, cómo los fuiste superando, qué sentías durante el tratamiento…?

Mi mayor miedo era no lograr el embarazo. Pese a mi juventud (empecé con 26 años) y tener algunos problemas no demasiados graves, me costó siete tratamientos lograrlo, con aborto bioquímico incluido. Siempre tuve miedo de no conseguirlo.

Empecé el proceso con mucha ilusión, sabiendo que sería difícil lograrlo a la primera. Pero tras varios negativos las fuerzas empiezan a flaquear, y te cuestionas por qué no logras quedarte embarazada ni siquiera con ayuda.

Luego, con el tiempo te das cuenta de que es un proceso mucho más complejo del que siempre nos han hecho ver, y que entran en juego muchísimos factores que no podemos controlar siempre.

Por suerte soy una persona bastante positiva, y tras la derrota siempre volvía a levantarme. Me permitía un día, dos como mucho, para llorar y gritar y expulsar toda esta rabia que se siente, pero no me permitía parar de luchar.

En mi mente siempre estaba mi objetivo: mi bebé. Y eso me hacía mantenerme en pie.

¿Qué consejos le darías a otras madres y parejas que están pensando en recurrir a un tratamiento de fertilidad?

Soy un poco cansina y repetitiva, pero yo siempre recalco la paciencia. Es inevitable no tenerla, pero los caminos en reproducción asistida a veces se hacen muy largos y difíciles, y es importante saber esperar los tiempos que requieren, por muy complejo que parezca.

También me parece importante que, tanto si se va sola como si se hace en pareja, se tengan apoyos. Alguien con quien poder hablar o desahogarte durante el proceso, no guardárselo todo para uno mismo, porque es agotador.

Y, aunque pueda sonar raro, disfrutar del proceso. Es duro, lo sé, pero también es muy gratificante. Cada paso te acerca más a tu sueño y, al final, aunque haya sido un proceso muy malo se quedará en el pasado, y sólo habrá sido el medio con el que se habrá logrado ser padres.

Yo, sin duda, lo recuerdo como una etapa especial y maravillosa en mi vida, pese a lo duro que fue.

 

¿Te ha gustado la historia de Andrea? Puedes leerla en su blog Las aventuras de Bebé Pingüino y su Mamá.

Recuerda además que en nuestra sección HISTORIAS REALES  puedes consultar otros testimonios reales de pacientes que han pasado por URE Centro Gutenberg. ¡Te animamos a leerlos!